Halloween y Día de Muertos, similitudes y diferencias

Por: Yosin Barreras

Las dos se acomodan y complementan muy bien en las mismas fechas, de manera especial en Arizona y Sonora. Comparten, conviven, se divierten, se mezclan y ¡asustan! Halloween y Día de Muertos, son dos de las festividades más fantásticas y misteriosas del mundo; y ambas, con un origen similar: la visita de los espíritus del más allá al mundo de los vivos.

Cada 31 de octubre se celebra o mejor dicho, se festeja el Halloween, una manifestación que tuvo origen en la cultura Celta (1200-400 a. C.) pero que hoy en día es más un motivo de diversión que de culto. En cambio el Día de Muertos, a pesar de la fama que el cine le dio con las películas Coco (2017) y “Spectre” del agente 007 (2015), continúa siendo una tradición “precuahtémica” o “precolombina”, muy original, simbólica e íntima, de manera especial en las comunidades indígenas mexicanas del centro del país.

Pero más allá de disfraces, desfiles y películas, el Día de Muertos como el Halloween comparten un origen similar relacionado con la visita de los espíritus de las personas que ya no están en vida, justo a finales de octubre y principios de noviembre conocido también como “Día de todos los Santos”.

Orígenes del Día de Muertos

Se dice que el Día de Muertos tuvo origen desde mucho antes de que los conquistadores españoles llegaran a colonizar México, ya que existen registros de esta celebración realizada en culturas como la totonaca, mexica, purépecha y maya. La celebración se originó en la época precuauhtémica (antes del año 1520), cuando se le rendía un tributo a la muerte, la cual tenía lugar en la última semana de octubre y hasta los primeros días de noviembre. 

La muerte era concebida como el inicio del viaje hacia el Mictlán (lugar de los muertos), en el cual el alma del difunto debía atravesar diversos obstáculos hasta llegar con Mictlantecuhtli (señor de los muertos) y Mictecacíhuatl (señora de los muertos). Al llegar con los dioses del Mictlán, se les debía hacer una ofrenda para así conseguir el descanso eterno. Posteriormente con la llegada de los españoles la tradición fue modificada a fin de evangelizar a los pueblos indígenas y se movió al uno y dos de noviembre para coincidir con el “día de todos los santos”.

El Día de Muertos es una manifestación cultural mexicana tan original y asombrosa que a partir del siete de noviembre de 2002 fue declarada Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), con la cual busca que sus actores tengan clara conciencia de su valor y prevalencia.

TRICK OR TREAT!  TRICK OR TREAT!

Cada 31 de octubre, la noche de Halloween donde se mezcla lo siniestro y aterrador con la diversión, tiene su origen en la fusión de la fiesta pagana de Samhain de los pueblos Celtas que habitaron (1200-400 a. C.) en las regiones, especialmente de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia, con la fiesta religiosa del Día de Todos los Santos. 

La fiesta de “Samhain” (pronunciado “sow-in”, que significa “fin del verano” y despedían al  dios del sol, Lugh) se llevaba a cabo cada 31 de octubre para celebrar el fin de las cosechas y el inicio del año nuevo celta ya que durante el invierno la tierra no era apta para cosechar, moría -de manera simbólica-, así que “Samhain” representaba la muerte y la resurrección de la tierra, el ciclo de la vida, el nacimiento de algo y el final de otro elemento.

La noche del 31 de octubre los sacerdotes celtas llamados druidas, creían que los planos astrales se juntaban y quedaban las puertas abiertas entre el mundo de los muertos y los vivos, y en estos días los fantasmas de los difuntos, venían a la realidad para visitar a sus familiares, como en el Día de los Muertos.

Pero a diferencia de la creencia mexicana, en el Samhain, algunos temían que los muertos a los que habían hecho daño pudieran vengarse de ellos, así que se colocaban máscaras y disfraces para confundirlos, para que creyeran que era algún espíritu como ellos y que nos los reconocieran. 

Según el American Folklife Center, algunas personas también lo hacían para ahuyentar a los espíritus malignos y evitar ser poseídos; y otros lo hacían como un tributo a sus muertos, se caracterizaban como ellos.

Durante la noche sagrada de Samhain era tradición poner velas para guiar a los muertos en su camino a este mundo y ahuyentar a los malos espíritus. Además los niños iban de casa en casa a recolectar regalos para ofrecerlos a los dioses durante los rituales del 31 de octubre.

Cuando los primeros colonos llegaron a los Estados Unidos en 1846 (principalmente irlandeses católicos), Halloween comenzó a ganar popularidad hasta llegar a ser la fiesta que hoy conocemos. El primer desfile tuvo lugar en Minnesota en 1921 y a partir de los años setenta, la televisión y el cine se encargaron de popularizar la fiesta, especialmente por películas, series y programas de terror y comedia relacionados con Halloween.

Hoy en día, los fanáticos del Halloween en su mayoría son jóvenes que viven estas fechas como una oportunidad para celebrar, no tanto las creencias ancestrales de los celtas, sino para organizar maratones de películas de terror, para juntarse con amigos o familiares para contar relatos sobrenaturales, para divertirse en fiestas y disfraces, pero no tanto para sentir que están en contacto con el mundo de los muertos y lo paranormal.

Y es así, aquellas caracterizaciones para engañar, protegerse de los malos espíritus u honrar a los muertos que personificaban los celtas, se representa con disfraces y máscaras aterradoras inspiradas de manera especial por la industria cinematográfica; y los regalos que se recolectaban para los dioses, en especial para Lugh, son los dulces que los niños piden casa por casa al grito de “trick or treat, trick or treat!”

En cambio, a pesar de la influencia de Halloween, se percibe que en el Día de Muertos, fuera de eventos, películas y espectáculos, las familias mexicanas y mexicoamericanas aún conservan la esencia de esta festividad con mayor respeto y culto: acuden a los panteones a llevar ofrendas florales, serenatas, encienden velas y hasta un banquete especial. Y en los hogares, dependiendo de cada estado o localidad, las familias ponen altares con fotografías de sus difuntos, arreglos florales, queman veladoras y en muchos casos colocan alimentos y bebidas por la creencia que ese día los vienen a visitar.


Diferencias y similitudes

Los muertos

La unión entre el mundo de los vivos y los muertos es la similitud más importante entre ambas celebraciones del 31 de octubre y 2 de noviembre.

La luz

Tiene un papel importante, pues -en los orígenes de ambas celebraciones-, se acostumbraba a encender velas para iluminar el paso de los muertos en el de los vivos.

Esqueleto

La calavera, la parca, la muerte, no importa cómo le llamen, el esqueleto humano es una figura simbólica para estas dos conmemoraciones de otoño.

Los disfraces. 

Aunque están más relacionados con la celebración de Halloween, 

en el Día de Muertos es común que la gente se disfrace de catrinas y catrines.

La comida

– En Día de Muertos, se ofrece como ofrenda un banquete para recibir y dar la bienvenida a los difuntos.

– En Halloween, el “trick or treat” simboliza un trueque de dulces para mantener a los espíritus malignos alejados del mundo de los vivos.

Adornos

– En Halloween, se han agregado distintas criaturas malignas que están asociadas al inframundo. 

– En Día de Muertos, el símbolo predominante es la calavera, el esqueleto humano que no tiene un propósito maligno, sino de pasar una noche pretendiendo estar vivo.

La noche

-En Halloween, la oscuridad y las figuras que emergen de ella invocan e inspiran el miedo de las personas.

-En Día de Muertos damos la bienvenida al inframundo y sus seres que llegan a comer, bailar y divertirse en el mundo de los vivos.

Fiesta

El Halloween es más un motivo para organizar fiestas, concursos de disfraces o maratones de películas de terror.

El Día de Muertos es un evento cultural en donde se hacen concursos de altares y catrinas, desfiles y también un motivo de reunión familiar en los panteones.


Los disfraces más usados en Halloween

Durante las celebraciones celtas de “Samhain” había personas que maquillaban sus rostros de negro, otros por máscaras que fabricaban con cabezas y pieles de animales; inclusive, hombres se vestían como mujeres y viceversa.


La calabaza de Halloween

La historia más conocida de las calabazas de Halloween (Jack-o’-lantern) es la de un irlandés alcohólico de nombre Jack, que un día se encontró con el diablo en una taberna en Halloween e intentó engañarlo vendiéndole su alma a cambio de una bebida. El diablo aceptó y se transformó en una moneda para pagar el trago pero Jack rápidamente la junto a su crucifijo para evitar que el mal volviera a su forma original.

Al tener al diablo preso, le propuso liberarlo a cambio de que le pidiera su alma hasta después de 10  años, y el demonio no tuvo más remedio que aceptar. 

Al cumplirse el plazo, Jack le pidió de favor al diablo que le arrancara una manzana de un árbol del bosque, el diablo accedió pero no se dio cuenta que Jack había tallado una cruz en el tronco y de nuevo el demonio quedó atrapado pero esta vez, la única forma de poderse liberar, fue acceder a nunca más volver a reclamar el alma de Jack.

La historia cuenta que más tarde, al morir, Jack no fue aceptado en el cielo porque en vida fue alcohólico y pecador; pero tampoco fue aceptado en el infierno porque el diablo había prometido nunca reclamar su alma. 

De esta manera Jack tuvo que regresar a la Tierra en forma de espíritu para vagabundear por oscuros caminos; no obstante, el demonio le regaló un carbón encendido que le permitiera ver y lo colocó dentro de un nabo para que esta rústica vela no se apagara.

Antes de la historia de Jack, los celtas solían colocar carbones encendidos dentro de nabos, los cuales colocaban en las tumbas como gesto de bienvenida a sus queridos difuntos y para permitirles ver su camino de regreso al mundo de los vivos.

Después, cuando los irlandeses llegaron a Estados Unidos, conocieron las calabazas y se dieron cuenta que eran mucho más grandes y fáciles de cortar que los nabos, así que cambiaron la tradición y empezaron a usar calabazas. 

Posteriormente se empezaron a tallar en forma de cara macabra en honor a Jack, cuyo interior ahora es iluminado con velas en vez de carbones, y de esa forma surgió el tenebroso candil de Jack-o-lantern, emblemático de Halloween.

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