Cayupe Eclipsi La fotógrafa consentida

Sus imágenes son historias llenas de emoción que cautivan por su autenticidad y belleza; es la elección perfecta para bodas, quinceañeras y retratos personales

Cayupe es una extraordinaria fotógrafa latina de mente muy inquieta, siempre está en constante aprendizaje y le gustan los retos. Reside actualmente en Tucson, Arizona y tiene 15 años detrás de su cámara capturando bodas, quinceañeras y senior pictures. Otra de sus actividades profesionales es impartir clases de modelaje para fotografía y pasarela, con las cuales ha cumplido ya un año de éxitos y crecimiento. 

¿Cómo y cuándo empezaste en la fotografía?

– Comencé en 2006 profesionalmente; soy sumamente observadora y obsesiva para algunas cosas. Cuando algo me interesa, estudio, leo, investigo, veo decenas de videos hasta que logro entenderlo y entonces me dejo ir y doy rienda suelta a la creatividad. 

En aquel tiempo mi obsesión no fue aprender a entender mi cámara, sino a analizar el comportamiento humano cuando se sabe observado; y ya que saqué mis conclusiones, me dispuse a entender mi cámara.

Fue entonces cuando me di cuenta que la combinación era perfecta y pensé que si lograba entretejer mis observaciones junto con mi estilo fotográfico, estaría en una situación ideal, haciendo lo que siempre había sido mi pasión: la fotografía.

En tu web te describes como una narradora apasionada con un enfoque de fotoperiodista, podrías contarnos de qué trata? 

– Mis sueños habían sido los de dedicarme a documentar situaciones complejas en áreas de conflicto. Mis ojos estaban fijos en medio oriente, pero la vida me ancló en Tucson, y por un golpe de suerte, alguien que creyó en mi, se aventuró a pedirme que documentara su boda; y desde ahí quedé enganchada con la adrenalina de saber que la presión estaba sobre mis hombros y el margen de error, nulo. 

Me encontré documentando uno de los días más importantes en la vida de las personas y tenía solo décimas de segundo para hacerlo bien. Desde entonces supe que la fotografía de bodas llegaría a satisfacer mi pasión por los documentales y el fotoperiodismo. Contar historias con fotos, fue lo mejor que me pasó en la vida.

¿Por qué has decidido especializarte en fotoperiodismo?

– Soy fiel creyente de la intuición, creo que es una voz interna que siempre nos habla pero si no sabemos callar la mente, es imposible escucharla. La intuición nace del arte de la observación y la afinación de los sentidos, los cuales te hablan y te impulsan a que voltees en otras direcciones donde algo está por ocurrir. El fotoperiodismo es el arte de escuchar tus sentidos para captar y documentar algo que está ocurriendo y contiene una carga muy fuerte para el punto focal de una historia. Es el arte de contar historias con imágenes.

¿Quiénes son tus referentes artísticos?

– Amy Vitale y Steve McCurry; y en fotoperiodismo de bodas: Erika and Lanny Mann.

¿Puedes explicarnos cómo es el proceso de gestación de tus creaciones?

– Mis clientes prospectos me contactan, hacemos una cita para vernos en persona, la conexión es crucial para mi como artista; necesito que haya una conexión más allá de la disponibilidad para que firmen un contrato conmigo. Me gusta tener una afinidad con ellos y estar situados en una misma página cuando se trata de la visión que ellos tienen y la que mi estilo puede ofrecer. Una vez firmado un contrato, tenemos una cita más antes del evento para afinar detalles y nos volvemos a ver el día de la celebración. Dos semanas después nos reunimos para enseñarle mi versión de los hechos a través de mis fotografías y entonces se disponen a escoger las fotos que irán en su álbum. Procedo con el diseño de su historia en fotos y los contacto para que vean el trabajo final, contar con su aprobación y mandar a impresión. Dos a tres semanas después, el producto final está en sus manos.

De todos los reportajes fotográficos ¿cuál ha significado el mayor reto profesional?

– Diferentes bodas han traído diferentes retos profesionales, algunos en lo técnico, en iluminación, otros en la energía de las personas, otro en la rapidez como se desarrollan las cosas.

Desde el punto de vista de tu mirada detrás la cámara, ¿cuáles son los mejores momentos?

– La práctica de la observación y 15 años de docenas de clases de fotografía y de baile me llevaron entonces a afinar mis expectativas en el retrato; tomé los mismos principios que existen en la danza y los apliqué para el retrato, me fijo metas muy altas para cada imagen que produzco, buscando versatilidad, naturalidad, creatividad y así fui perfeccionando cómo posar a las personas para lograr imágenes que reflejen confianza, espontaneidad y una actitud muy puntual.

¿Qué nos podrías decir de las últimas tendencias en fotografía?

– El retrato es siempre como un río, esta en constante evolución, este me mantiene, creativa y haciendo nuevos retos; mientras que la fotografía de bodas y quinceañeras me mantiene fiel a mi narrativa visual y mi espíritu fotoperiodista. Me gusta mantener mis imágenes tan fieles a la realidad tanto como sea posible, no me gusta el procesado exagerado ni sobre editado, me encanta el look orgánico de la luz y trato de mantener las historias con una sensación real que puedan llevarte nuevamente a ese momento y sentir que lo estás viviendo de nuevo ahí.

¿Podrías contarnos de qué va tu proyecto de modelaje?

-Mi proyecto de modelaje es algo en lo que me he preparado con cientos de hora de investigación y estudio en la materia. La meta no solo es enseñar el arte de comunicación no verbal sino hacer que cada modelo sea vocera de su propia historia, se conviertan en líderes pensantes puesto que les gusta el spotlight y utilizar esa pasión para poner su granito de arena en nuestra sociedad actual para hacer de nuestra ciudad y de nuestro mundo, un lugar mejor, más tolerante, más diverso y más bello para todos. 

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