Mujeres fortalecidas ante la pandemia

Por: Sandra Luz Galaz

En un ejercicio periodístico ambicioso, SUN Magazine reúne en un mismo espacio las experiencias, las acciones y las visiones de seis mujeres de origen hispano que radican en el estado de Arizona y, mientras nos comparten sus vivencias ante la pandemia por Covid-19, descubrimos las diferencias en sus perfiles como personas y profesionistas, pero también, encontramos las similitudes, lo que nos lleva a comprobar que no estamos solos, a todos nos ha pasado lo mismo pero, lo hemos abordado de diferentes maneras.

Con el objetivo de aportar sin que suenen a moralejas y ante la necesidad de nutrirnos para reinventarnos y seguir participando en las acciones colectivas por la pandemia que no cesa, invitamos a la sala virtual de esta revista a una educadora, una arquitecta, una geóloga, una promotora turística, una periodista y a una activista social, con sus propias visiones según sus profesiones y oficios, pero compartiendo sus raíces mexicanas y sobre todo, la visión femenina y feminista para hacer frente a las adversidades.

En esta edición impresa plasmamos un extracto de las charlas que sostuvimos con cada una.

Mónica Velasco

«Recuperamos la sensibilidad ante el dolor de los demás y recordamos que la unión hace la fuerza»

Originaria de Oaxaca, llegó a los Estados Unidos buscando oportunidades con la idea de quedarse un tiempo, lleva ya 16 años en estas tierras donde han nacido sus hijos. Trabaja con inmigrantes fomentando la capacitación, la búsqueda de la salud y promueve los derechos humanos y civiles.

Al principio de la pandemia, confiesa que sintió el pánico ante la enfermedad y sobre sus hombros, todo el peso y responsabilidad de cuidar a su familia. “Me apoyé en la sabiduría de mis antepasados para cuidarnos de un contagio y nos aislamos, extrañamos a los amigos y a la familia y a pesar de que mi esposo enfermó de Covid-19, pudimos superarlo y no entramos en crisis gracias al contacto con la naturaleza que me permite mi trabajo en la granja”.

Mónica enumeró los cambios obligados hicieron: las medidas sanitarias, la vacuna y el trabajo al aire libre, pero también reconoció el saldo positivo de su familia ante el drama del Covid-19: “recuperamos la sensibilidad ante el dolor de los demás y recordamos que la unión hace la fuerza para salir adelante”.

Y a manera de aprendizaje reflexionó: “no debemos olvidar dar gracias a Dios por un día más, decir lo que sentimos, vivir el día uno a la vez y honrar a nuestros antepasados, cambiando para respetar a nuestra madre naturaleza”.

Elena Centeno

«A partir de este momento mi vida es otra. Sí me cambio la vida»

Originaria de Puebla, geóloga de profesión, llegó a Arizona por cuestiones académicas y laborales. Hoy como directora del Centro de Estudios Mexicanos UNAM Tucson, además de las actividades académicas, apoyan a la comunidad de habla hispana que vive en el estado de Arizona en su desarrollo profesional, cultural y de lenguaje, para alcanzar mayor calidad de vida.

Con la experiencia de haber vivido y sobrevivido la pandemia por influenza AH1 N12, comentó que con el anuncio de la pandemia de Covid 19, “estaba mentalizada y les puedo decir que nos lo tenemos que tomar en serio… Como todos, nos llenamos de consternación, de preocupación y miedo, nos paralizamos, pensamos que serían unos días o semanas pero se está tomando más tiempo; la gente no le ha dado la seriedad a la situación y se ha desesperado demasiado rápido… Sinceramente yo dije: “a partir de este momento mi vida es otra. Sí me cambio la vida”…

Cambió totalmente sus hábitos: usa y seguirá usando el cubrebocas porque lo considera realmente importante. Cree en la vacuna, en la solidaridad y en la unión, así como socializar lo menos posible y seguir las medidas al menos durante los siguientes 2 años para superar la pandemia.

Entre las cosas buenas considera que, esta experiencia tan traumática nos ha acercado como personas, nos ha hecho más solidarios, nos ha traído una mayor conciencia ecológica, ambiental y una mayor apreciación hacia lo que ya tenemos…

“Sería dar un paso atrás continuar con las tradiciones y costumbres de alimentarse de animales que no son de granjas o domesticados, sin decir que nos hagamos todos vegetarianos… la lección que estamos aprendiendo es a vincularnos con los animales de otra manera y, si seguimos usando nuestros recursos como lo estamos haciendo en la pandemia, tendremos algo más sostenido…»

Marisol Vindiola 

“Estamos interconectados y dependemos de todos, somos uno y tenemos que cuidarnos para cuidar a los nuestros”

Una joven mujer que pasa de Sonora a Arizona primero a estudiar y ante los encantos, los retos y las oportunidades, se queda a hacer familia y vida y promover actividades turísticas de esta región.

 De carácter extrovertido y provisorio, asegura que la noticia de la pandemia llego como un reto muy interesante y, aunque primero pensó que era pasajero, el recorte de personal en la institución donde trabaja la llevo a poner los pies sobre la tierra y, su respuesta, fue la búsqueda de oportunidades como capacitaciones, certificaciones en diferentes áreas para estar preparada ante la posibilidad del desempleo.

“La pandemia nos cambió la forma de vivir, perdimos amigos, vimos el estrés y la enfermedad, pero, en casa nos enfocamos como siempre en lo positivo.” 

Lo rescatable de esta experiencia es que, ha aprovechado el tiempo para centrarse más, “camino 10 kilómetros diarios, leo, escribo, hago yoga y muchas cosas que me hacen feliz, mejoré muchísimo la relación con mis hijos, con mis hermanas y amigos”.

Y aseguró que no olvida la lección: “estamos interconectados y dependemos de todos, somos uno y tenemos que cuidarnos para cuidar a los nuestros”.

 Nadia Álvarez Mexia

«He aprendido a priorizar, a decir no, a no perder el enfoque»

Llegó procedente de Sinaloa como estudiante de doctorado en la Universidad de Arizona y, el estar en el lugar y en el momento preciso, le permitió aprovechar las oportunidades que se han presentado y ahora es la base de su plan de vida en lo familiar y profesional. 

Se define como una educadora migrante que trabaja en el campo de la educación, para apoyar a su comunidad a lograr mejores condiciones de vida sin olvidar sus raíces.

Siempre optimista, enfrentó la situación de pandemia incluso en el momento en el que el Covid-19 entró a su casa y califica como muy interesante el momento, porque esto la ha llevado a reinventarse e innovar y, en medio de la crisis, ha continuado con su carrera profesional.

El trabajo en línea, desde casa sin poder viajar, extrañar a su familia y el contacto físico con ellos son de las cosas más difíciles que ha tenido que superar, pero también hay experiencias positivas: “he vuelto a mis orígenes, disfruto cosas tan sencillas como andar descalza en casa, he aprendido a priorizar, a decir no, a no perder el enfoque, a disfrutar mi casa y a disfrutar cada rinconcito.”

Y desde su perfil de educadora considera que debemos, por salud, continuar con las buenas prácticas, como el uso del cubre bocas, el cuidado en la convivencia comunitaria y comparte que “no  debemos olvidar esta experiencia. No podemos tener memoria a corto plazo, si olvidamos, vamos a cometer los mismos errores como humanidad.”

Liliana López Ruelas 

«Tenemos el derecho y la oportunidad de hacer una pausa para volver a empezar»

Con una trayectoria periodística forjada en su natal Sonora y en la Ciudad de México, llegó a Arizona por cuestiones personales y, después de un año sabático, retomó su carrera en el periódico La Estrella de Tucson. A través de su trabajo busca servir a la comunidad de migrantes, presentando información confiable, útil y que refuerce el orgullo de ser latinos.

Para la periodista, humildad, disposición y gratitud son las palabras clave al momento de enfrentar la pandemia. De la sorpresa y el juego ante el anuncio del Covid-19, pasó al trabajo intenso sin horarios para servir a sus lectores, al tiempo que acompañaba a sus hijos a entender sus emociones ante la nueva realidad.

Este periodo, primero con etiqueta de pasajero, ahora con una extensión de más de 18 meses, los llevó a mantenerse en casa, en labores profesionales y escolares, lejos de la familia, de los amigos y extrañando abrazos.

Pero al mismo tiempo, le brindó la oportunidad de cerrar ciclos y abrir nuevos, de tal forma que ahora, en familia, asumen el reto de apoyar a su esposo a impulsar su propia empresa.

Aprendió… “que tenemos el derecho y la oportunidad de hacer una pausa para volver a empezar, bajarle al tren de vida para disfrutar nuestra salud y la de nuestra familia; creo que hay que mantener la lección viva, no podemos olvidar que somos frágiles, que aún con las diferencias, somos todos iguales y que la información confiable nos puede salvar la vida”.

Sandra Bernal

“El entender que todos sufrimos lo mismo nos lleva a recordar que todos somos iguales”

Arquitecta, proveniente de familias conservadoras de la Ciudad de México y apreciando lo que le tocó vivir, aprovecha coincidencias y toma decisiones que la llevan hasta el estado de Arizona para buscar futuro diferente, primero para ella y después para sus hijos, su filosofía es su naturaleza: ir contra todo lo establecido.

Con ese mismo criterio, asumió la noticia de la pandemia, al principio gozando la idea de confinarse en familia, en casa y después viviendo la crisis de buscar lo mejor para todos. Así llega el momento en el que detectan las oportunidades y entiende que “no era el fin del mundo, que tenían que enfrentar las cosas como son y que tenían que reaccionar rápido”, y esto aplicado en lo personal, con la familia y en lo profesional.

Cambiaron sus prioridades y su visión de muchas cosas, por ejemplo, de la tecnología que ahora es más accesible para más personas y “el entender que todos sufrimos lo mismo nos lleva a recordar que todos somos iguales”. 

Y después de aprender a priorizar en la vida, confirmó, como ya lo ha vivido, que los humanos tenemos la capacidad de adaptarnos a las circunstancias y de innovar.

Ante la oportunidad de reflexionar sobre todo lo vivido compartió que “este es un hecho que no se va a ir y que estamos viviendo todos, así es que, en vez de estarnos lamentando, vamos a ver qué hacemos y cómo lo vamos a hacer”.

Así las charlas, con nuestras amigas. Les puedo compartir que en torno a cada idea compartida, hubo muchos ejemplos, anécdotas, la memoria, los sentimientos, su educación, sus temores y sus valores y, sin pretender enseñarnos, el solo testimonio de cada una, es, en sí, una guía de supervivencia muy personal, que se parece a la de muchos de nosotros, o bien, nos puede servir, si necesitamos una luz, como faro, en esta oscuridad por la pandemia por Covid-19. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *