Posada mexicana

¡Llegaron las posadas!

Por: Norma L. Domínguez

En la actualidad, toda celebración realizada en temporada decembrina en México es conocida como Posada, fiesta o reunión de fin de año para intercambio de regalos, brindis, rifas, entrega de despensas, comida y baile. 

Sin embargo, estas fiestas inscritas en el catálogo de las tradiciones populares que inician el 16 de diciembre se reducen a los nueve días previos al 24 de diciembre en que culmina el peregrinar de José y María para el advenimiento del niño Jesús. 

Se tiene noticia que las Posadas iniciaron en la época colonial. Los antiguos mexicanos celebraban en la época invernal el advenimiento de Huitzilopochtli, Dios de la Guerra, que se efectuaba en el mes llamado Panquetzaliztli, correspondiente en el calendario juliano al lapso que va del 7 al 26 de diciembre, temporada que coincidía con la práctica europea de celebrar la Navidad.

Probablemente fueron religiosos agustinos quienes promovieron la sustitución de personajes en estas festividades en su tarea de evangelización, desapareciendo a Huitzilopochtli del culto, pero mantuvieron la celebración durante la misma época, con características diferentes y siguiendo la tradición cristiana.

Las Posadas del siglo XX, despojadas en buena parte de la religiosidad que inicialmente les había dado vida, permanecen como una manifestación pagana llenas de elementos que surgieron de las aportaciones del pueblo, que en cada lugar y región adquirió sus peculiaridades para hacer una expresión propia.

CANTOS Y LETANÍAS

Para muchos investigadores las Posadas fueron utilizadas por los misioneros para explicar a los naturales del nuevo mundo, los nueve meses de embarazo de María. Lo más importante de las Posadas tradicionales es que reúnen al barrio o la comunidad ya que, cada día se reparte la organización entre una familia o un grupo de familias que entran en competencia amigable y sobre todo en un mayor esplendor de alegría navideña.

El ritual de la Posada incluye una logística que corre a cargo de un anfitrión, lugar en el que casi siempre arribarán los peregrinos esa noche. La fiesta iniciaba con la ornamentación de los Santos Peregrinos, es decir la efigie de José y María sobre un burro e incluso la imagen del Ángel que los guía. Las figuras eran colocadas sobre una superficie, adornada con heno, flores, luces, o faroles de papel.

Los peregrinos eran secundados por un grupo de invitados a la Posada y salían a la calle a cantar la letanía, misma que se repartía por medio de un pequeño cuadernillo que contenía la novena de las Posadas. La tecnología permitió que esos cuadernillos desaparecieran y la letra de estos cantos se entregaran en fotocopias. Las clásicas velitas de cera se repartían para alumbrar el camino a los peregrinos y facilitar la lectura de las letanías.

Después de cumplir con el paseo de los peregrinos por las calles, el grupo retorna al hogar donde se realizará la fiesta, sitio en el cual se entonaban los clásicos versos de petición de Posada frente a la puerta de la casa, hasta que los posaderos aceptan el ingreso de los invitados.

A ROMPER LA PIÑATA

Una vez que ingresan todos a la sede de la Posada, los anfitriones convocaban a chicos y grandes a romper la piñata acompañándola de los conocidos cánticos ¡Dale, dale, dale… no pierdas el tino!… Quienes no obtenían ninguna ganancia de la piñata, eran recompensados con una canastita llena de colación y frutas, obsequio artesanal denominado “aguinaldo”.

Entre todas las interpretaciones que se han formulado sobre las Piñatas en forma de Estrellas, la más común es la que representa la lucha que sostiene el hombre valiéndose de la fe, simbolizada por el palo para destruir el maleficio de las pasiones, que son los siete picos que representan los siete pecados capitales de la religión cristiana. Los brillantes colores simbolizan la tentación. Las golosinas y frutas dentro de la piñata simbolizan las riquezas del reino de los cielos, por lo tanto la fe y la virtud pueden vencer el pecado y recibir todas las recompensas.

La Posada puede proseguir con la repartición de ponche, tamales y atole o productos de la región. En un segundo tiempo, la Posada incluye música y baile para los adultos, mientras los más pequeños juegan con luces de bengala, serpentinas y petardos.

Las Posadas actuales, conservan parte de estos rituales aunque han eliminado varios de los elementos que las hicieron una auténtica celebración del pueblo de México para convertirse en una fiesta ecléctica llena de motivos diferentes a su origen.

ELEMENTOS

Para realizar una clásica Posada mexicana de antaño, era necesario:

Peregrinos (imagen de José, María, el Ángel y el burro)

Velitas de cera

Letanías de Posada

Aguinaldos

Colación

Piñatas

Ponche

Luces de bengala

Petardos

SIGNIFICADOS DE LA PIÑATA

Entre todas las interpretaciones que se han formulado sobre las piñatas en forma de estrellas, la más común es la que representa la lucha que sostiene el hombre valiéndose de la fe.

LA PIÑADA VESTIDA

de oropeles, representa al mundo con sus engaños y vanidades.

LOS 7 PICOS 

representan los siete pecados capitales de la religión cristiana. 

LOS DULCES 

y frutas dentro de la piñata simbolizan las riquezas del reino de los cielos.

A VENDA

con que se tapa los ojos de quien le va a pegar, significa la fe.

EL PALO 

simboliza para destruir el maleficio de las pasiones.

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