Liliana López Ruelas, periodismo al servicio de la comunidad hispana

Por: Sandra Luz Galaz

Fotos: Cayupe Eclipsi

Recorre las calles de la ciudad de Tucson porque le encanta y orgullosa de su color de piel, su acento al hablar, los colores de su vestimenta y de su caminar alegre. 

Es Liliana López Ruelas, periodista y madre de familia;  una mujer latina que de entrevistadora pasa a ser entrevistada, compartiéndonos su filosofía de vida a través de Sun Magazine Arizona.

Plataforma zoom es la vía para platicarnos con lujo de detalles, que aunque nació en Estados Unidos, creció en el estado de Sonora y, si bien no lo planeó, la vida la trajo a Arizona en donde ahora está su hogar. Ha formado una familia, acompaña a su esposo en una nueva empresa y se dedica a lo que le apasiona y le permite servir: es editora del periódico La Estrella de Tucson. 

Todavía en home office y con las actividades del hogar en pausa (como nos pasa a muchas), abordamos el tema del oficio desde el enfoque de la pandemia por Covid-19, cómo es que la asumimos en el plano personal y profesional.

“Nunca me tocó cubrir, y respeto mucho a los periodistas que lo han hecho, temas como narco o violencia, historias que pudieran ser más impactantes, pero en este momento, cubrir periodísticamente la pandemia sí es difícil, por muchas razones: porque fue muy nueva la información sobre la pandemia, fue demasiada información y al final de cuentas, aunque parece que nuestra labor se queda en solo informar, creo que hay muchas más cosas que podemos hacer, como escuchar lo que la comunidad necesita y sí, ha sido muy complicado manejar ese flujo de información, priorizar, ha sido un gran reto”.

Desde su llegada a esta nación, su trabajo se ha enfocado a servir a la comunidad latina, con el objetivo de ayudar a que las personas se integren y aprovechen las oportunidades;  pero, el enfrentarse a la pandemia por Covid 19, la obligó a combinar las dos principales facetas de su vida: cuidarse y cuidar de su familia y, al mismo tiempo, orientar a la comunidad inmigrante.

“Es muy emocionante porque esta pandemia nos ha dejado vivir y ver, el valor social del periodismo y, de hecho, es uno de los principales objetivos de “La Estrella de Tucson”, brindar a la comunidad información que les sea útil, ya sea para encontrar un médico o una casa, una vacuna, para divertirse, lo que sea que resulte útil, eso es lo que queremos dar. Yo creo que esta pandemia nos ha dejado vivir, a su máxima expresión, el sentido social del periodismo y eso es algo que nos mueve a muchos de los que estamos en esta carrera (…) Nos imaginábamos hacer algunas cosas grandes, pero este periodismo del día a día, de orientar, genera que te respondan con unas gracias (sic)  y esa, es una de las satisfacciones más grandes que podemos tener.”

Aclara que en realidad, a ella le preocupan las familias que como ella, llegaron a estas tierras y padecen las limitaciones del idioma, la falta de información, la discriminación, por lo que considera que debe seguir reporteando e informando con o sin pandemia.

 “Esta situación nos ha servido como periodista y ha sucedido con la comunidad en general, se evidenciaron las desigualdades y ya no se va a poder dejar de lado. Creo que los gobiernos, las personas, las instituciones académicas, los medios de comunicación, todos tuvimos que aceptar la realidad que ya estaba ahí”.

A Liliana la conocíamos desde hace mucho tiempo y compartimos incluso espacios de trabajo, pero después de años sin vernos, aprovechamos los minutos para ponernos al día y haciendo pausas sobre su desempeño profesional; también hablamos de su nueva vida en Estados Unidos. 

“Cuando llegué me pasaba que me aislaba, que no convivía, no me enteraba de muchas cosas y me desesperaba hasta que pude reconocerlo: no había tomado la decisión de ser parte de Tucson, estaba con un pie aquí y otro allá (México), pero  al mismo tiempo, no me quería ir y era muy desgastante esa lucha de sentir que no eres ni de aquí ni de allá hasta concluir que sí soy de aquí y soy de allá, igual que muchos que llegamos, (y) está bien conservar nuestro acento y costumbres. Cuando reconoces cuál es tu realidad, la acoges, la abrazas y tomas una decisión, es cuando descansas y disfrutas tu realidad (…) Fue cuestión de tiempo, de diferentes condiciones”.

Reconoce su proceso muy aleccionador y asume la responsabilidad de transmitir eso a sus hijos Lia e Ian. Busca que no se les olvide de dónde vienen y también les muestra, con hechos, que tener doble nacionalidad es una gran oportunidad.

“Si tienes dos culturas, dos idiomas, dos mundos, es una ventaja porque puedes tomar lo mejor de ambos (…) Es muy interesante, cada día tomas una decisión de qué eliges de cada cultura y qué aprovechas para vivir”

¿Mexicana, americana,  méxico/americana, hispana? 

Se considera latina y argumenta que le encanta este concepto porque cree que abarca mucho.

“Hay todo un movimiento de reivindicación de los latinos y yo quiero ser parte de él y especialmente de las mujeres latinas (…) Siempre que hablas de una latina, hablas del esfuerzo, del venir de atrás, de las desventajas y de una cultura muy rica en todos los sentidos, tu formación, tus valores, la alegría, las diferencias en el vestido, en las formas de celebrar (…) Con más ganas digo: soy latina. Decir que soy latina representa que hay una lucha de muchas y muchos, y me encanta, porque lo siento con mucha fuerza”.

Como toda buena charla, ir de un tema a otro y luego regresar es lo más común, así es que regresamos al plano profesional; emocionada nos comparte que ha sido premiada por el Club de Prensa de Tucson y se prepara para próximamente cursar la maestría bilingüe en periodismo.

“Durante la pandemia conseguimos apoyos de diferentes organizaciones para capacitación y realizar periodismo de soluciones, periodismo de educación, tomamos talleres para aprender a escuchar o cómo conectar (…) Realizamos clínicas comunitarias para analizar la situación de la comunidad hispana que, en esta pandemia, ha sido de las más afectadas en casos, muertes y desempleo (…) Gracias a estos apoyos, creció el equipo y pudimos realizar reportajes desde la perspectiva de la comunidad latina”.

Está convencida de que las tragedias tienen siempre algo positivo  y por ello considera que este tiempo es propicio para visibilizar los ineludibles problemas de la comunidad afro y latina . Así es que ya se preparan para continuar con un trabajo periodístico todavía más cercano a su gente.

“Es importante poner atención a la soledad del migrante. Es difícil no contar con una red de apoyo cuando llegas y no conoces a nadie y, como periodista, podemos abordarlo. Se aíslan, se quedan como en una burbuja, hay que ayudar a la comunidad a conectarse, a unirnos y ser solidarios. Yo quiero seguir poniendo atención en toda esa información, y también en lo que tiene que ver con el orgullo de nuestro origen, todo lo que refuerce nuestra cultura: lenguaje, costumbres, eso nos interesa seguir reforzando con nuestro trabajo, lo que sea útil y que refuerce el sentido de orgullo de donde vienes”.

Prácticamente al cierre de este 2021 aprovechamos este encuentro para mirar hacia atrás desde la perspectiva de la madre de familia, la profesionista, y abiertamente dice que:

“Este año que termina ha sido menos doloroso que el 2020, de pequeños cambios, de reajustes en la forma de redistribuir mi tiempo, un año de oportunidades, empezando un negocio familiar, de retos y un año de mucha gratitud, de decir “wow”, seguimos vivos y sanos, regresando a la escuela, con empleo, nuestras familias están bien, nuestros padres están vivos. Después de tanto dolor, el 2021 ha sido de bajarle un poquito al ritmo, de hacer nuevos planes, de invertir. Este año nos ha permitido volvernos a conectar con la gente, nos hacía mucha falta la interacción personal que ya no valorábamos”. 

Y en base a todo lo que ha vivido y lo que proyecta nos comparte su estrategia de vida:

“Creo que es importante movernos y pensar en grande. Se vale si alguien decide tener una vida sencilla, sin problemas y trabajar para pagar los ´biles´(recibos de servicios). Pero no hay que limitarnos en lo que soñamos o anhelamos, no hay que dejar de movernos porque las oportunidades sí existen, solo hay que acercarse a las personas que te pueden encaminar o conectar, solo hay que salir, hay que hablar. Siempre vamos encontrar a alguien como nosotros o alguien que la está pasando más mal que nosotros y siempre vamos a encontrar a alguien que ya pasó por lo mismo y ya nos abrieron camino”.

La historia de los mexicoamericanos o chicanos la califica como muy rica, aprecia que muchos anglosajones aman nuestra cultura, a los mexicanos, a México, el español, nuestra comida y traten de hablar nuestro idioma y bailar nuestra música. Y agradece que Tucson sea una ciudad pequeña, pero muy diversa, con gente de diferentes partes del mundo, una ciudad muy cálida que da la bienvenida a todos.

A manera de mensaje aconseja plantearse metas y retos, ir más allá, moverse, salir del cascarón, de la zona de confort, aprovecharse de los espacios que existen, las maravillas naturales e ir más allá de la carne asada con la familia o los amigos.

“Hay que salir por algo grande, todo es posible, aquí hay para todos. Es cierto, Estados Unidos tiene muchos problemas como la corrupción, casi siempre disfrazada, pero es cierto que aquí sí puedes empezar de abajo e ir escalando, puedes crecer sin necesidad del compadrazgo por ejemplo”.

Reconoce a todas esas personas que empezaron limpiando pisos y hoy son gerentes de empresa, y agradece que sean ejemplo de que sí se puede, aunque te cueste el doble de tiempo.

Y a través de este espacio pide “sentirse muy orgullosos de lo que somos, de nuestra apariencia, de nuestro acento, de nuestra cultura y costumbres y, buscarle porque hay para todos aquí (…) Hay pros y contras en este país que es de oportunidades, pero también de reglas”.

Son casi 2 mil palabras las que conforman este texto y, con ellas, tratamos de conocer a una mujer que inspira, que mueve, ayuda y sirve a su familia y comunidad. La historia de una mujer que, como muchas otras, cada día se levanta con la convicción de que si ella puede, todos podemos.

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