Caminar en comunidad

Caminar en comunidad

Por: Dra. Nadia Alvarez Mexia 

¿En cuántas ocasiones es difícil encontrar el trayecto adecuado?, ¿o cuántas veces salimos de la vereda? o ¿nos perdemos en el andar?  En muchas ocasiones, incluso podemos llegar a pensar que no requerimos de nadie para trazar el trayecto, el que nos lleve al objetivo planteado o simplemente el que nos haga sentir llevadero este caminar tanto en lo personal como lo profesional. 

Casi como hábito, se nos olvida o ignoramos que el trayecto tiene que ser acompañado, y no hablo de una pareja o de alguien en particular. Podemos tener esa compañía de forma casual, intencional, esporádica e inesperada, pero debemos aprender a observar quien, en ese trayecto, está presente o debe estarlo. Hace tiempo, pensé que el trayecto profesional ya estaba cimentado y que no era necesario voltear a mi alrededor para buscar relaciones de apoyo, de sostén o inclusive de acompañamiento. Me dejé llevar por la certeza que había llegado a donde quería y que no era necesario crear o fomentar más lazos fraternos más que los que tenía a la mano. 

Me había equivocado, pronto me sentí invisible, ignorada, consternada y en solitario. No era la culpa de nadie, era mi propia ignorancia de saber que siempre por más seguro que nos sentimos, es necesario rodearnos de otros, apoyarnos en ellos o simplemente caminar en paralelo, aunque los trayectos no tengan intencionalidad de cruzarse. ¿A que me refiero con ello? Todos requerimos de una comunidad, y parece que hoy en día esa comunidad requiere de mayor diversidad tanto en pensamiento, personalidad, habilidades y experiencias. 

Probablemente, en algún momento de nuestras vidas tendíamos a buscar afinidad en las personas. Hoy por hoy, estoy convencida que entre más diversa sea tu red comunal, más enriquecedor y a la vez provocador puede ser tu trayecto. No es una cuestión de beneficio propio, es más bien, encontrar aquello que puede nutrirte de diferentes formas incluyendo cuando las ideas, los pensamientos y la forma de actuar no coincide del todo. 

Caminar en comunidad, implica no solo fortalecer el trayecto propio sino contribuir al que de otros pueda dignificarse también en diferentes vertientes y bajo distintos ángulos. Se lee filosófico, se imagina complejo, pero considero que no es imposible y que dentro de las posibilidades puede traer consigo un sin número de nuevos retos, atribuciones y experiencias. Dentro de mi seguridad, pensaba que no solicitaba de la compañía de nadie, y estaba equivocada. Inclusive, llegué a pensar que quienes están en mi circulo próximo familiar podrían sentirse igual, y estaba errada. 

El trayecto que desee trazar sea o no intencional, siempre debe tener un sentido de pertenencia comunal para poder cimentar lo que individualmente nos llena, nos motiva, nos hace vivir y sentirnos vivos. Puede ser en cualquier ámbito, profesional, personal o interseccional. ¿Es difícil confiar lo nuestro a los demás? Si que lo es, pero es en ese aprendizaje de aprender, soltar, querer, refrendar y reconocer que nada es perfecto, pero nos daremos la intencionada oportunidad de caminar en comunidad. 

Un camino que aún acompañados no será fácil, pero que, sin duda, será lleno de color, de matices, de alternativas, de retos, de lecciones y de quehaceres compartidos. No temas en buscar, en identificar y en dejar que se acerque quien o quienes pueden ser una posibilidad de apoyo, de ayuda, de aprendizaje o de compañía. Al final, el trayecto es tan corto y efímero que si es en compañía seguramente será más dinámico y divertido. 

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