Hagamos de esta Navidad una nueva experiencia

Por: Mtro. Gonzalo Leyva Pacheco

Decía una frase de la Procuraduría Federal del Consumidor (1) “regale afecto, no lo compre” y en esta época decembrina donde la publicidad nos persuade a gastar de forma desmedida en regalos para los seres queridos, compromisos con amigos y familia, es cuando debemos poner en marcha la eficacia y la efectividad de esta frase.

Y es que entre la pandemia del COVID-19, falta de empleos y salarios cada vez más precarios, no se cuenta con los recursos económicos suficientes para abrir la cartera y soltarlos como si sobraran. En realidad, si acaso es momento de comprar un par de zapatos, uniforme para el trabajo o escuela, pagar o disminuir la deuda de tarjetas bancarias y planear una rica cena navideña y de Año Nuevo.

El consumismo arrebatado está presente durante todo el año y se manifiesta más en las fiestas decembrinas porque las campañas publicitarias apelan a nuestra vanidad, necesidad de adquirir cosas superfluas, deseos de estrenar ropa y adquirir objetos y experiencias costosos como teléfonos celulares de última generación y viajes, por mencionar algunos.

Pareciera que se nos olvida que lo más importante es el reencuentro con la familia, con los amigos, con el servicio al prójimo, brindar demostraciones de afecto y amor, renovar votos de esperanza, de buenos deseos y de paz interior; cuando descuidamos esto último al pasar estas fechas nos quedan solo deudas, preocupaciones y remordimientos por errores que cometimos en satisfacer a otros y no a uno mismo, así como el habernos empeñado en demostrar a los demás que tenemos solvencia económica para gastar a manos llenas.

“Lo más importante es el reencuentro con la familia, con los amigos, con el servicio al prójimo, brindar demostraciones de afecto y amor, renovar votos de esperanza, de buenos deseos y de paz interior”

Mtro. Gonzalo Leyva Pacheco

Hagamos de esta Navidad una nueva experiencia, seamos más racionales que emocionales en nuestras decisiones de compra, el consumismo desmedido nos atraerá como siempre, pero pongamos distancia entre lo que nos ofrece y lo que necesitamos, entre lo que dicta la moda y lo que nos satisface, entre lo que nos dicen que gastemos y lo que verdaderamente ocupamos.

El aguinaldo, que consta de pago que las empresas y gobierno deben entregar cada fin de año a su personal, es nuestra oportunidad de ahorrar, aunque sea un poco, para ocasiones imprevistas y así mismo, considerar la dificultad de enfrentar la cuesta de enero que ya no es solo ese mes  de cuesta, porque se nos queda todo el año, dado lo costoso de los servicios, la comida y la gasolina, ya que vivimos con una inflación que no cede y hace que la mayoría de la población mexicana y mexicoamericana no le alcance siquiera para la canasta básica.

El término Navidad proviene del nacimiento de Jesús y nacer es un comienzo de vida, de creer en un ser misericordioso y lleno de luz,  la fe que profesamos nos alegra el alma y consuela en el dolor pero este asunto religioso ¿cómo se puede enlazar con el consumismo? Porque esa fecha desde hace mucho tiempo fue aprovechada por las grandes empresas para la venta de productos y servicios, para conseguir que la población los adquiriera o los renovara, convirtiéndose en una festividad mayormente comercial que religiosa, hagamos de nuestra familia un mundo mejor, donde la grata compañía, salud y amor sean los ingredientes fundamentales y con entereza apoyarnos en nuestras tristezas y preocupaciones. Salgamos adelante con espíritu solidario y generoso, si empezamos a actuar así tendremos una muy FELIZ NAVIDAD por siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *